Somos energía. Y la energía no se crea ni se destruye, solamente se transforma. Nuestro cuerpo, mente y emociones, conforman un todo interrelacionado. Lo que le ocurre a uno es común que se refleje en el otro y viceversa. Existe un flujo de energía vital que nos recorre, y que al quedar bloqueada puede hacer que manifestemos dolores y tensiones.

La bioenergética es una corriente de psicoterapia que parte de la toma de conciencia de nuestros flujos energéticos y de cómo estos afectan a nuestra personalidad. Los procesos energéticos que tienen lugar en nuestro cuerpo pueden afectar a nuestra salud y por eso es importante el autoconocimiento, la conciencia de la estrecha relación entre el cuerpo y la mente y cómo esta relación afecta a nuestro estado de ánimo y a nuestra salud.

¿Para qué sirve la bioenergética?

Los flujos de energía que recorren nuestro cuerpo pueden verse bloqueados por situaciones de estrés o malestar y estos bloqueos energéticos pueden tener como consecuencia dolor, rigidez y, en último término, problemas de salud. La bioenergética nos ayuda a tomar conciencia de nuestros flujos energéticos y a utilizarlos para evitar que estos bloqueos y tensiones se puedan traducir en dolores o malestar. Muchos de estos bloqueos son consecuencia de necesidades emocionales no satisfechas o de traumas sufridos que hacen que las personas se cierren y bloqueen las corrientes energéticas.

La terapia bioenergética ayuda a liberar las tensiones musculares crónicas de nuestro cuerpo que se han convertido ya en tensiones estructurales y de las que no somos conscientes. 

¿Cómo funciona la bioenergética? 

La bioenergética es una psicoterapia que trabaja no solo la mente, sino también el cuerpo, ya que, como hemos dicho, son dos partes que se complementan la una a la otra, y si una de ellas no funciona bien, difícilmente lo hará la otra. La finalidad es que la energía fluya por el cuerpo, permitir el movimiento libre, abrir el corazón a los sentimientos de amor hacia uno mismo y hacia los demás para conseguir el bienestar a todos los niveles. 

En primer lugar, tomaremos conciencia de nuestras tensiones, para identificar dónde están y por qué están ahí. Luego, analizaremos nuestros sentimientos y los gestos de cerrazón o protección que nos hacen tensionar ciertas partes del cuerpo e impiden el flujo de la energía. Una vez identificado esto, podremos liberar, en lo que se llama fase de descarga emocional, expresando nuestro malestar y soltando así los mecanismos de defensa de nuestro cuerpo. El fin de este proceso es llevar al individuo al goce de las funciones básicas del cuerpo desde la respiración y el movimiento hasta la expresión de las emociones y sentimientos. 

Beneficios de la bioenergética

El objetivo principal de la terapia bioenergética es que el individuo alcance el bienestar integral a través del autoconocimiento del cuerpo y de las emociones. La mayoría de los problemas de origen psicológico como el estrés o la ansiedad tienen su reflejo físico y producen dolores de espalda, contracturas o bruxismo.

La terapia bioenergética nos ayuda a descargar y liberar las emociones reprimidas, eliminando tensiones musculares. Además, mejora la respiración, para oxigenar el cuerpo y el cerebro ayudando a aumentar la vibración del cuerpo y el flujo de energía.

En muchos casos, la terapia bioenergética sirve como complemento a otros tipos de tratamientos médicos que no están teniendo el efecto esperado.

El autoconocimiento y el autocuidado son dos pilares fundamentales para una vida plena y sana. Por este motivo, reconocer nuestras emociones y hacerlas parte de nuestros procesos físicos será una ayuda importante para tener una vida agradable y gratificante.

Ejercicios de bioenergética

La terapia bioenergética utiliza diferentes tipos de ejercicios para llegar a este autoconocimiento, y todos estos combinan la experiencia cuerpo mente como base para acercarnos al bienestar. 

Enraizamiento, respiración y vibración son los tres principios por los que se rige la terapia bioenergética y para ello se utilizan diferentes tipos de ejercicios. 

Los ejercicios de enraizamiento o grounding trabajan el contacto con la tierra como manera de acercarnos a lo más esencial del ser, nuestras raíces para conseguir que la conciencia descienda.

Los ejercicios respiratorios ayudan a conocer y mejorar la respiración, fuente de energía y responsable de su canalización en el cuerpo. 

Los ejercicios expresivos nos ayudan a expresar las emociones bloqueadas y liberarlas.

Por último, otro de los objetivos de la bioenergética es hacer que entremos en contacto con nuestro propio cuerpo mediante los ejercicios de contacto, que buscan el despertar del cuerpo y aumentar la vitalidad.

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